Emociones en el puerperio
Esta etapa se caracteriza por emociones fuertes, cambiantes e incluso ambivalentes. Es importante que sepas que va a pasar, es decir, que este período más tarde o más temprano, se termina. Pero mientras tanto, hay que pasarlo.
Entonces, habilitate a expresar lo que sentís, lo que sea: llorar si lo necesitás, hablar o escribir sobre tus pensamientos y emociones te puede aliviar muchísimo. Puede ser con tu pareja, aunque a veces nos sentimos alejadas; entonces, llamá a alguna amiga que pueda escucharte, o leerte por mensaje, en general para las que ya fueron mamás es más fácil empatizar pero toda amiga con la que te sientas cómoda y te animes a contarle lo que sucede en tu interior puede escucharte y comprenderte. Muchas veces, la barrera es más nuestra que de la otra.
Para las amigas, claramente es importante estar disponibles para la escucha, y es una escucha desde la calma, la mamá no precisa que le digan si está bien o mal sentirse así. Las emociones no podemos juzgarlas; es mejor escuchar las palabras así como vienen sin dar una solución, sino recibiendo el malestar, ya eso alivia muchísimo.
Es importante que sepas, que el estado emocional aumenta su intensidad por la falta de sueño, que puede estar bien presente en este período, porque bebé precisa contacto contínuo, alimentarse, sentir tu olor cerquita. Su sueño estará pautado por la alimentación más que por el día y la noche, sobretodo el primer mes.
Las noches pueden volverse largas, y que empieces a sentirte sola. A muchas mamás, les viene bien en la noche mientras dan la teta, cerrar los ojos y conectar con todas esas otras mujeres que en otras partes del mundo hacen lo mismo en ese momento; eso alivia la soledad.
Es importante que des lugar a las emociones y también que encuentren bienestar y alivio en tu red cercana; si tus emociones te preocupan, si te sentís atrapada en una forma de sentirte que no cede, que no cambia, podés ponerte en contacto para recibir ayuda psicológica.